lunes, diciembre 31, 2007

Miau...¡crash!


Espero que este año, los proyectiles que se le lanzan al gato del vecino de enfrente den en el blanco. Este deseo nace de la necesidad de dejar de oír los maullidos de la bestiecilla, las 24 horas del día, que no para ni para respirar.
¡SHHH!, ¡CALLEN AL GATO!, ¡GATO DE M... ! se oyen desde el edificio donde vivo hacia la bestia peluda.

miércoles, diciembre 26, 2007

Tango II



Los dedos son los que bailan. En la primera foto, ella, con la mirada y la nariz, lo busca a él para bailar y, en la segunda, se ve la entrega de la mujer en el tango.
La idea fue explorar distintas expresiones del tango para no recurrir a la típica fotografía de una pareja bailando.
No quiero dar muchas explicaciones para dejar que se interpreten libremente.

Producción fotográfica: J.F y M.S


Adjetivos perrunos


CULTUROSA. La can, mitad Gran Danés y mitad Callejera con aspecto de Ovejero Alemán, calma el jadeo y el revoleo de la cola cuando oye música clásica. ¡Ah sí!, toda culturosa, y no es porque haya quedado ahíto después de Noche Buena (ni los fuegos artificiales lograron desconcentrarla de despedazar los huesos); la modorra no la calma.

PUGNISTA. Sin música clásica, la can retoma a los hábitos delictivos. No sólo trae atravesado en la bocota una flauta entera (de procedencia desconocida), sino que también, ahora, roba a las parejitas. La can de inicial J. le quitó, sin que lo percibieran, la bolsa de biscochos al lado de una pareja abrazada. Luego de un arduo combate, la delincuente devolvió el botín. La parejita no percató la desaparición de la bolsa de biscochos hasta que le fue devuelta.

jueves, diciembre 20, 2007

Tango en red


Producción fotográfica: J. F.y M. S.

lunes, diciembre 17, 2007

Caminata vespertina de domingo

Turistas, speaking english, descienden del ómnibus para fotografiar la escultura de La Carreta de Belloni en el Parque Batlle y Ordóñez. Wonderful water, pregona, avispado, un vendedor de agua y de pop, mientras otro despliega postales del Palacio Legislativo, la rambla y la escultura de los bueyes que tiran de la carreta, el clásico medio de trasporte rural de siglos pasados.
A los cinco minutos el ómnibus ya está en marcha, al mismo tiempo que llega otro ómnibus repleto de mujeres sudafricanas.

Unos metros más adelante, el chirrido de las hamacas y el griterío de niños indican la proximidad a la zona de infantes. Grupos de niños corretean de un lado al otro, suben al tobogán y se retan entre ellos para pasar por el pasamanos.

Un pequeño, que muestra una mano para indicar su edad, se le rompe el chupetín cuando retira el envoltorio. El hermano, que no llega a los tres años, se saca el chupetín de la boca y se lo regala. Y se van corriendo atrás de Spider man.
El héroe arácnido, un disfrazado, que vende figuritas, es la sensación del parque. Un niño le pregunta si conoce a Batman y otro, le dice que él también lo tiene: se levanta el buzo y le muestra una remera del héroe -araña.