jueves, mayo 31, 2007

Josefina

Cuando traje a Josefina, hace casi nueve meses, se acurrucaba sobre mi pecho y dormía escuchando los latidos de mi corazón. Ahora, sólo entra su cabeza en mi regazo. Creció.
Josefina es la cachorra, la consentida de la casa. Si bien tiene un espíritu destructivo y depredador innato, sabe con quien meterse y con quien no. Obedece, excepto con los pájaros.

Josefina está en la etapa de crecimiento. Come todo lo que se cruza, con patas y por supuesto, más pequeño que sus proporciones. Ahora se la agarró con una gallineta.
La persigue por el jardín. Revolea la cola, frenéticamente, de un lado al otro, le da una vuelta entera, otra y otra, y después de vuelta, la zarandea de izquierda a derecha. La gallineta, para vengarse, le come la comida. Josefina cuando la descubre dispara como un torpedo para atraparla. Pero su tiranía no se limita a la gallineta, también pisotea con sus patitas extra large y come a las hormigas, caza a las moscas y a cualquier bicho con alas. Trato de mostrarle que los pájaros no se los caza, pero ella igual trae orgullosa a su presa entre los dientes como un trofeo. Me mira desconcertada cuando la rezongo. No hay forma de hacerle enternder de que los pájaros no.

miércoles, mayo 30, 2007

Coincidencias

Ayer, el director y guionista Víctor Iriarte puso la película argentina de Martín Rejtman, Los guantes mágicos. El protagonista Alejandro (Gabriel Fernández Capello, mejor conocido como Vicentico, histórico líder de Los Fabulosos Cadillacs, sí actúa, y no lo hace para nada mal), ni un perdedor empedernido ni un héroe, sino un remisero que maneja un antiguo Renault 12. Él, como el remise, está estancado. No se sabe si quiere vivir, querer o trabajar. Se deja llevar por las situaciones y en esas situaciones se separa de su novia depresiva e inicia una relación con Laura, una azafata (Valeria Bertuccelli, mujer de Vicentico). La película tiene varios guiños graciosos, a pesar de los diálogos ficticios y los dejos melancólicos. Rejtman juega mucho con los ruidos, con personajes raros y situaciones atípicas.
La película no terminó ahí. Cuando salí de verla pasó un Renault 12 azul. Camino al supermercado me encontré con otro. Cuando volvía con las compras, pasó un ómnibus que hizo un ruido parecido al que hacía el Renault 12. Puede ser que esos autos sean típicos y el ruido que hizo el ómnibus también. Pero al llegar a casa, preparada para cocinar un antojo, natilla caliente, prendí la radio. Y ¿qué estaban pasando? No hace falta que te diga, que me muero por tener algo contigo, pero no te has dado cuenta…¿De quién? Vicentico.

p.d.: Natillita, ¿alguna vez preparaste natilla con ron?

viernes, mayo 25, 2007

Niños

Ayer, una personita que apenas llegaba al mostrador de un quiosco-librería, pidió un forro de nylon. 1.5, le dijo la vendedora con sus lentes añejos. Abrió su manito y se quedó mirando dos billetes, arrugados, de diez pesos y un puñado de monedas. ¿Tiene cartucheras?, preguntó al fin el niño con los cordones desatados. Un hombrecito, a su lado, que le llevaba 50 centímetros, le dio un codazo y le sonrío. Supongo que era el hermano. La vendedora empezó a sacar cartucheras de lata, de plástico y de tela, con estampados de superhéroes. ¿Cuál querés?
El niño las miraba cabizbajo e indeciso. Tengo más, pero son de nena. El niño se animó de repente. Siguió con la mirada a la vendedora que le trajo cartucheras de tela rosadas, amarillas y verdes. Esa, señaló una rosada . 23, 50, le dijo la vendedora y el pequeño dejó sobre el mostrador sus billetes y monedas. Le sobró un peso cincuenta.
Contento, se iba el niño con su forro de nylon y cartuchera, cuando se dio vuelta y preguntó: ¿Envuelven para regalo?

miércoles, mayo 23, 2007

Directores Técnicos

Nueve y veinte de la noche en Montevideo. Las manos se encogen dentro de los bolsillos, los pies caminan para evadir la niebla y lo único que se oye es el partido entre Defensor y Gremio. Los taxistas escuchan al máximo el partido en la esquina de 18 de Julio, mientras esperan pasajeros. Los vendedores de una librería condenan, con el optimismo característico de los compatriotas, la incompetencia y deficiencia de los jugadores, del director técnico, de los cuadros y de todo el fútbol uruguayo. En una cafetería, dos hombres trajeados hablan sobre lo vergonzoso del fútbol uruguayo. El final del partido de la Copa Libertadores se escucha al máximo en un cyber de 18 y, por supuesto, se condena la participación de los violeta en las tierras brasileras. Todos los especialistas coinciden a viva voz en la deficiente actuación del equipo uruguayo. Fácil, perdieron 4 a 2. Ahora, si hubieran ganado, festejaría con cierto escepticismo.

Cuadro: "Ciudad y niebla" pertenece a Saéz Fliquete.

Mafalda sopera


Cada vez que me dispongo a leer El País, mis ojos se desvían hacia el rinconcito de la esquina inferior. Sí, leo Mafalda. En la de hoy, manifiesta su desprecio por su enemigo número uno: la sopa. No comprende por qué la sopa no está definida en el diccionario como algo asqueroso e inmundo. ¿Qué hace?, tira el diccionario. Capa total. Aunque hay que decir que la sopa restaura el alma en estos días gélidos, en especial por las noches.