lunes, febrero 11, 2008

Hermandades


Estábamos cansadas, ella y yo; cansadas y fastidiadas, y nos dijimos cosas no muy agradables, yo bajé del auto-para terminarla-. Una hora más tarde, ella y yo conversábamos, sentadas en el estar de la cocina, con complicidad, sobre un programa de tv, sobre lo que comíamos, y sobre nada en particular, pero divertidas.
Hoy revolví, reordené, limpié, moví y tiré calendarios, folletos y papeles, muchos papeles apilados en los cajones del apartamento. En este reordenamiento la encontré varias veces en sus tesoros de folletos de ropa y en sus papeles ordenados, y deseé que siempre fuera así.
Imgen de Kelly Haigh


4 comentarios:

eresfea dijo...

Ay, ay, ay... Me dan miedo esos ojos de la imagen.

Indio Sangriento dijo...

Es lo que pasa cuando ordenamos. Los recuerdos vienen a la mente, algunos deseados, algunos indeseados, pero vienen.
Saludos

El otro yo dijo...

Las S. somos así. Fue una tontería: ella llegaba tarde y despotricó contra otra de las S. La conozco y preferí callar, mientras la acompañaba. La esperé horas, horas y cuando salió, siguió despotricando contra una de las S. Cansada le dije … me respondió. Lo bueno de los enojos entre nosotras, las S., es que no duran. Siempre recuerdo con cariño a cualquiera de las S. Las S. somos así.

@sirbuntalot dijo...

¿Cómo son?