lunes, diciembre 31, 2007

Miau...¡crash!


Espero que este año, los proyectiles que se le lanzan al gato del vecino de enfrente den en el blanco. Este deseo nace de la necesidad de dejar de oír los maullidos de la bestiecilla, las 24 horas del día, que no para ni para respirar.
¡SHHH!, ¡CALLEN AL GATO!, ¡GATO DE M... ! se oyen desde el edificio donde vivo hacia la bestia peluda.

1 comentario:

eresfea dijo...

Los gatos se comen, se guisan como la liebre.