lunes, julio 23, 2007

Comando especial

Sabía que no era una buena idea, nunca voy a piscina en horas inapropiadas, en las que las personas se aglutinan. Cuando abrí la puerta, los lloriqueos de unos niños chapoteando en el agua confirmaron mi presentimiento. Lloraron con tanta fuerza por causa de jugadas del waterpolo que ya sólo nadaba debajo del agua o con mayor velocidad para no tener el placer de escucharlos. Los padres presentes no lograban calmarlos. Todo cambio cuando entraron en escena tres ancianas. La más alargada y fina se asemejaba a una jirafa, la que tenía una verruga en el cachete se parecía a un hipopótamo y la más arrugadita y chiquita a una tortuga. El primer intento de las ancianas por consolarlos, llevó a que los muchachitos se marcharan a las duchas. Eso se llama estilo.

2 comentarios:

eresfea dijo...

Tengo un amigo que una vez rozó (nadando) el pie arrugado de una vieja, rearrugado a su vez por el agua. Dice que fue una experiencia terrible.
A-braza.

mi-tacua-uy dijo...

Me has hecho sonreir.