lunes, octubre 13, 2008

Timbres

Con un grupo de argentinos intentamos, sin éxito, conocer el museo del estadio centenario. Llegamos tarde. Como consuelo, la funcionaria del museo nos mandó a la puerta once. Por ahí, nos dijo que podríamos entrar en el estadio. Tocamos y tocamos el timbre y nada. Volvimos a preguntar a la del museo y confirmó que había avisado a la persona encargada de abrir la dichosa puerta once. Cuando se sumaron turistas cariocas, con numerosos brasileritos, que presionaron y presionaron el timbre, salió un tipo escupiendo insultos por la insistencia del llamado. Intentamos explicarle que nos habían indicado que por allí se ingresa al estadio, pero el hombre no oía, sólo vociferaba sus quejas con los cachetes colorados. Casi lo noquea el padre de los brasileritos, pero no hubo agresiones físicas, sólo un portazo que hizo temblar las chapas de la puerta.
Desde el auto vimos a un grupo de niños del barrio que pegaron un chicle en el timbre del colérico funcionario, luego, corrieron hasta que se perdieron de vista. Nos marchamos satisfechos de que se había hecho justicia.

El fotoreportaje de Fernando Moleres no tiene que ver con el texto, la subo, porque me parece muy buena.

1 comentario:

Anonetoy dijo...

Uruguá-nomá, dirían los fanáticos.